Anillo con una margarita




Las margaritas son objeto de una creencia muy curiosa de origen oriental: los jóvenes enamorados cortaban una de estas flores que aún tuviera rocío, y si permanecía fresca después de llevarla veinticuatro horas en el bolsillo, quería decir que su boda estaría colmada de dicha y felicidad. 

Con frecuencia, el joven al que se le marchitaba su flor prefería permanecer soltero antes que arriesgarse a llevar una vida llena de zozobra.




Creo que la única margarita capaz de superar esa prueba es la que adorna este anillo.

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