Pendientes de botón con pequeñas estrellas en diferentes colores.




El Dios celestial Tenkou tenía una hija llamada Orihime  que tejía nubes de colores en el cielo junto a un río en el cielo llamado, la vía láctea.

Un día la princesa tejedora conoció a un modesto pastor llamado Kengy. Ambos, se enamoraron locamente, hasta el punto en el que los enamorados empezaron a descuidar sus labores para estar juntos. Esto hizo que el Dios celestial se enfureciera y les prohibiera verse más, situando a cada uno en una orilla distinta del río del cielo,.

La princesa, rogó a su padre poder ver a su amado una vez más este se apiadó y permitió a los amantes poder volver a encontrarse en un puente sobre el río una vez al año, la séptima noche del séptimo mes.

La historia es la explicación mitológica para un fenómeno que se puede observar en el firmamento. La estrella Vega está situada al Este de la Vía Láctea y la estrella Altair está al Oeste. Sin embargo, durante el primer cuarto lunar (séptimo día) del séptimo mes lunar (en torno a julio/ agosto), las condiciones lumínicas hacen que la Vía Láctea parezca más tenue, como si un puente uniera las dos estrellas.

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